Una treintena de estudiantes protagonizó este lunes una sentada en la Universidad de La Habana. Protestaron por la grave crisis en el país, sus efectos en la educación y la falta de efectividad de las vías institucionales para presentar quejas. La protesta en la icónica escalinata fue pacífica, discreta y muy inusual. Tras unas dos horas de negociaciones con el personal académico, los jóvenes accedieron a trasladarse a otro lugar para continuar el diálogo.
Los estudiantes manifestaron que los caminos para llegar al Ministerio de Educación Superior estaban entorpecidos. Un estudiante apostilló que esta sentada era un último recurso. El viceministro primero de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez, intentó acabar con la protesta. Les recalcó que esto no iba a mejorar sus problemas. Un joven le replicó que esa era la respuesta porque no los habían escuchado desde el primer momento.
La sentada comenzó a las 10 de la mañana con un solo joven sentado en el primer escalón. Siguió una convocatoria estudiantil por redes sociales que la universidad y la FEU trataron de desincentivar calificándola de falsa. Poco a poco se le fueron sumando estudiantes, mientras personal de la universidad y miembros de la Seguridad del Estado se acercaban al lugar.
Hasta donde estaban los jóvenes se acercaron la rectora, Miriam Nicado García, y el viceministro Gómez. Hubo reclamos sobre la falta de corriente y conectividad. Preguntaron cuántas horas de electricidad tuvieron la semana pasada y aseguraron que muchos alumnos de provincias no pudieron entregar trabajos por no haber internet.
La erosión de la confianza comenzó en junio pasado por una fuerte subida de las tarifas móviles. Finalmente, los jóvenes abandonaron la escalinata voluntariamente para reunirse con las autoridades. Gómez aseguró a los medios que en ningún momento se ha desestimado el diálogo. Culcó de la situación al bloqueo petrolero de Estados Unidos, al que calificó de genocidio.